miércoles, 21 de junio de 2017

Brevas con queso de cabra y miel de caña



El dulce olor de la higuera y el frescor del agua, son dos buenos recuerdos que viven en mi mente y que en la época estival considero unidos de la mano, aunque no sé si existe una relación exacta entre ellos o de pura alquimia se trata.
Sé de algunas buenas higueras que viven al lado de manantiales o nacimientos de agua por nuestra zona y aunque no son muchas, cosa que ya me gustaría, si que merecen por mi parte este humilde reconocimiento. 
Esa combinación, esa mágica mezcla, inunda mis sentidos y renueva mi energía, regalándome un respiro, un alto en el camino, ayudándome a recuperar la calma.  
Si tenéis la oportunidad de sentaros debajo de una higuera y sentir el frescor del agua y el sonido juguetón que a borbotones va saltando sobre las piedras, sabréis de lo que hablo.
En esta época ya están repletas de grandes y frondosas hojas que nos regalan una buena sombra en su cobijo, un lugar al que escapar al asfixiante sol de verano, del que huyo siempre que hay lugar.
Escuchar el canto de los pájaros que en ella se resguardan y el infinito de una chicharra que a lo lejos toca su guitarra. 
No puedo más que agradecer a este magno árbol, por su sombra y su dulce y sabroso fruto, que me transporta, me anima, me calma. Solo cabe, hacerme pequeñita ante él...y con una reverencia, presentarle mis respetos y susurrarle al oido como si de un secreto entre las dos se tratara: gracias, te admiro. 


Pero como no siempre se puede ... pues hoy me conformo con este postre (que ahí es "ná") Unas brevas entre verde y moradas casi pintadas con pincel, a las que he acompañado con queso de cabra y unas gotas de miel de caña, salpicadas con una pizca de sésamo blanco ... simplemente delicioso.




4 comentarios:

  1. Tengo ése mismo sentimiento.....que me transmitió mi padre quien sentía pasión por su lugar de origen: Alhaurin, y por mi madrina quien desde su más tierna infancia ayudaba a sus padres en ésta epoca a recoger las brevas para después venderla (cogian un "esquimo" cada verano)en una época que los marengos, la gente de la mar, se buscaba la vida también en el campo. El olor de la higuera me traslada también a mi niñez, cuando vendían las moras en una hoja de ése hermoso árbol que yo también admiro. Por donde vivo hay muchas, en porches, en jardines, en los parques que me rodean....y suelo pararme, olerlos y como tu agradecerles su magnifico porte, su sombra, su olor y su generosidad para resguardar a los animales y a nosotros con su sombra.
    Las brevas, mi fruta preferida, sin más...así, lo digo con voz en grito.....por lo que te puedo asegurar que tu ensalada, me ha encantado....al igual que tu post, una entrada preciosisima.

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    1. !Hola Toñi!
      !Que me alegra compartir este sentimiento contigo! De verdad, que lo mejor de la naturaleza, viene cuando nos permitimos vivirla con plenitud.
      Me ha gustado mucho saber que transportaban las moras que recolectaban tus familiares, en hojas de higuera, una buena manera, sí señor (¡qué ricas las moras
      !).
      Un abrazo y gracias por pasarte por aquí. ;)

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  2. Hola Rosa!! Este plato que nos traes hoy me parece una auténtica delicia. Dos sabores muy potentes el de los higos y el queso pero la combinación me parece ideal.
    Un beso!!

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    1. ¡Hola Lara! Siempre me ha llamado mucho la atención de la combinación dulce-salado y la verdad es que es una mezcla deliciosa.
      Muchos besicos guapas y gracias por tus comentarios.

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