viernes, 21 de abril de 2017

Rosada al Horno con Fritada y Patatas


Aún con el pelo revuelto por el temporal de levante que nos está azotando estos días, me dispongo a ponerme mi delantal favorito y preparar el almuerzo de hoy.
Los chicos ya están en el cole, y se respira silencio por todos los rincones. Es hora de poner orden.
Así que pongo mi pelo en su sitio, piso fuerte y enciendo los fogones. 
Pongo algo de música en mi ordenador para amenizar el momento (últimamente escucho ¿demasiada? música country, que me mece por el camino, sin prisa pero sin pausa, ya sabéis)  
Doy rienda suelta a mi creatividad culinaria y he aquí el resultado (si lo acompañáis con un buen vino de la tierra, mucho mejor).
Feliz fin de semana y ¡buen provecho!


Ingredientes:
4 rodajas de rosada
4 patatas
Cebolla 
Ajo
Pimiento
tomate triturado
Sal, aceite de oliva
Especias

Preparación:
Se cortan las patatas en rodajas y se disponen en una bandeja de horno con sal y aceite, y hornearemos unos 30 minutos a 180º.

Mientras haremos la fritada. Ponemos en una sartén con algo de aceite, el pimiento, la cebolla y el ajo. Cuando estén bien pochados, añadimos el tomate triturado, salpimentamos y dejamos hasta que esté bien frito, dando vueltas de vez en cuando.

Una vez que están listas las patatas, pondremos sobre ellas la fritada y encima la rosada, a la que espolvorearemos con especias al gusto (yo he puesto pan rallado y orégano) echamos sal y un chorrito de aceite.

Meteremos al horno, otros 10 minutos y ya está listo para servir.


Espero que os guste!!





lunes, 10 de abril de 2017

Torrijas




Ya llevamos algunos días desde que la primavera nos abrió sus puertas y desde su zaguán, puedo observar este maravilloso punto del ciclo de la vida, en el que todo vuelve a nacer. 

Eclosión de nuevas formas que estaban dormidas y despiertan al son de la luz del sol.

El canto de los pájaros al amanecer, me despiertan con su trino anunciando que llega el día y hay que ponerse en marcha, (no hay mejor alarma de despertador).

Las flores, que estallan en mil colores peleándose por coger sitio entre las ramas, se dan la mano bien apretaditas para presumir y mostrarse a cual más bella.

El calor del sol, haciendo brotar las verdes y frondosas hojas de los árboles, vistiendo a los álamos con sus mejores galas.

El embriagador olor a azahar de los naranjos cuando paseo por la calle (a esa hora en la que el cielo aún está entre rosa y azul) y el sol perezoso se prepara para descansar.

La solemne alegría que intrínsecamente conlleva esta estación por defecto, y que nos aloca el alma, volviéndonos ¿más alegres de lo normal?

Una explosión de sensaciones para nuestros sentidos.


Este dulce típico de semana santa, "las torrijas" es uno de mis favoritos por su simplicidad y lo accesible de sus ingredientes.

Me contaba mi amiga Marivalle, que el pasado día 5, quiso celebrar su aniversario de cumpleaños, con una simple torrija y un café ¿simple? ahí no es "ná". Una majestuosa y estratégica combinación, difícil de sustituir. Sin embargo, no la encontró por ningún sitio (me contaba con decepción).

Así que, y aunque ya tenía en mente, preparar esta receta, su historia me avivó el deseo de preparar torrijas y acompañarlas con un buen café, para estas tardes de semana santa (no se me ocurre mejor plan. Estas van por ti MV). 


Ingredientes:

Pan para torrijas (o pan del día anterior)
Leche
Vino dulce moscatel (opcional)
Huevo
Azúcar
Canela
Aceite de Oliva Virgen Extra (para freír)

Preparación:

En un plato ponemos leche con azúcar y un chorrito de vino dulce moscatel.

Empapamos las rebanadas de pan y luego las rebozamos con huevo.

A continuación freímos en abundante aceite de oliva a temperatura moderada.

Las sacamos cuando estén doradas y ponemos sobre papel absorbente.

Finamente, las rebozamos con una mezcla de azúcar y canela.



Y ya está. Ir preparando el cafelito, que esto promete una buena merienda. 



Espero que os guste!!







miércoles, 5 de abril de 2017

Tarta Ladybug



Anoche te costó dormir.

Ni si quiera los "Minicuentos de Tortugas y Ballenas para ir a dormir", esta vez tuvieron el poder sedativo de otras veces.

Preferías cantar y bailar a cerrar los ojos. 

Cuando por fin caíste en los brazos de Morfeo, fué por poco tiempo. 

A las cuatro de la madrugada ya estabas dispuesta a empezar "el día más feliz de tu vida" como tu lo denominaste.

Y es que una no cumple 8 años todos los días.

Mientras escribo estas palabras, afuera hace una mañana radiante, la primavera sigue avanzando con toda su fuerza reavivando los bellos durmientes del invierno.

Escucho bluegrass, para vencer el sueño de esta larga noche.

Deseo que este día, sea realmente feliz para tí y espero que esta sorpresita que te he preparado te guste tanto como a mí, pequeña Lady.


Espero que te guste.





martes, 4 de abril de 2017

Alcachofas al Ajillo


Hola a todos!!

El otro día descubrí el mágico dulzor que se produce tras beber un trago de agua después de haber comido alcachofas. 
Es un dulzor tan potente y suave que llamó poderosamente mi atención y tuve que repetirlo varias veces para cerciorarme de éste casi-mágico fenómeno (si no lo habéis comprobado aún, no esperéis a hacerlo, es la mar de curioso).

Este es uno de esos platos que de pequeña, prefería pasar de largo. Sin embargo hoy en día me encanta ¿alguien tiene la explicación a este antojoso suceso? Seguro que a más de uno os pasa lo mismo con algún tipo de comida, que de pequeño no podía ni ver y ahora le encanta.

Pues bien, aquí tenéis la receta.

Ingredientes:
6-8 alcachofas
4-5 ajos (con piel, a los que damos un golpe)
Medio paquete de jamón en taquitos.
Aceite de Oliva Virgen Extra.

Preparación:
En primer lugar preparamos las alcachofas, cortamos las puntas, el rabo y quitamos las hojas más externas y duras.
Ponemos el aceite en la sartén y cuando esté tomando temperatura, añadimos las alcachofas, a los cinco minutos los ajos y finalmente el jamón.
Salteamos alrededor de 15 minutos o hasta que veamos que están tiernas.

A la hora de servir se pone un buen chorreón de zumo de limón por encima y ¡a disfrutar!


Espero que os guste!







viernes, 31 de marzo de 2017

Mermelada Casera de Mango, Piña y Jengibre


Hola a todos!

Os presento hoy esta mermelada casera de mango con piña y un toque de jengibre.

Fué la mermelada que acompañó a mi Tarta de Queso "auténtica" en la pasada feria de queso de cabra malagueña el 12 de Marzo, y como lo prometido es deuda, aquí tenéis la receta.

El mango es una de mis frutas favoritas, su dulce sabor, su suave textura y su exótico olor, son cualidades que hacen que me encante.
Además de estar delicioso, el mango resulta una fruta muy agradecida a la hora de envasar como mermelada, ya que espesa de forma natural. 
Debido a su dulzor natural, casi no es necesario añadir demasiada azúcar y como su sabor resulta suave y discreto, decidí en esta ocasión añadirle piña y jengibre, para darle un toque de alegría.

Ingredientes:
700 gr. de mango (aprox. 3 mangos maduros)
200 gr. de piña
400 gr. de azúcar moreno
Un trozo de jengibre
Zumo de un limón



Preparación:
Se trituran las frutas (el jengibre va rallado), se añade el azúcar y el zumo de limón.
Se cuece a fuego lento aproximadamente 40 minutos, removiendo.

*Mientras, hervimos los botes y las tapaderas, en los que vamos a conservar la mermelada durante 20 minutos, cubriéndolos por completo de agua (así quedarán los botes esterilizados). 
Finalmente, los secaremos bien con papel de cocina.
Cuando la mermelada esté lista, rellenamos los botes, cerramos la tapa y damos la vuelta bocabajo para crear el vacío. Dejaremos unas horas así (cuando le demos la vuelta a los botes, la tapa estará herméticamente cerrada y sin sonido ni movimiento, lo que indica que hemos hecho correctamente el vacío).
Ya están listas para conservar y consumir.




Espero que os guste!


*Extraído de mi entrada Mermelada de Frutos del Bosque




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